Centro de Medicina Fetal Clínic Barcelona


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El feto como paciente (por el Dr. E. Gratacós) Print
Uno de cada diez fetos presentarán algún tipo de problema durante su vida en el útero materno. Muchos de estos problemas son leves pero, lamentablemente otros son graves y pueden comprometer la supervivencia fetal o la calidad de vida después del nacimiento. El beneficio del diagnóstico prenatal en la detección de los problemas fetales es actualmente indudable, sea cual sea la gravedad de estos. Un manejo adecuado a cada caso de acuerdo con el conocimiento más actualizado permite mejorar notablemente los resultados para una amplia gama de enfermedades fetales leves o graves. Por otra parte, para algunas enfermedades existen intervenciones prenatales que pueden salvar la vida del feto o mejorar su futura calidad de vida notablemente. En casos para los que no existe tratamiento, también es esencial realizar un diagnóstico preciso de las causas del problema, que será esencial para planificar futuros embarazos.
 
Hace 30 años el feto prácticamente no existía en medicina. La introducción de la ecografía y la visualización del feto durante en el embarazo a finales de los 70 supuso una verdadera revolución a dos niveles. A nivel médico permitió diagnosticar en vida fetal problemas que sólo se conocían en el recién nacido, y a nivel de los progenitores permitió un reconocimiento del feto como persona. La combinación de estos dos factores resultó en un nuevo concepto del feto como paciente, y con él nació la subespecialidad que conocemos como medicina fetal. Rápidamente se hizo evidente que algunos de estos problemas podrían ser tratados en el útero. A la capacidad de tratar al feto se la denominó terapia fetal, y el concepto de tratar al feto pasó en poco tiempo a formar parte indisoluble de la propia medicina fetal.
 
La medicina fetal actual es un campo de enormes dimensiones y con un crecimiento muy rápido. El continuo desarrollo de la ecografía permite visualizar detalles cada vez más pequeños del feto o estudiar aspectos cada vez más complejos, como por ejemplo la función cardiaca fetal. Los tratamientos fetales son cada vez más sofisticados y el ejemplo más altamente desarrollado es la cirugía fetal, que se realiza en un pequeño número de hospitales en Europa, entre ellos el Hospital Clínic de Barcelona. La medicina fetal también ha permitido revolucionar el manejo de problemas clásicos de la Obstetricia, como los relacionados con el crecimiento fetal o la prematuridad.

En la actualidad, la necesidad de disponer de unidades de medicina fetal de calidad es ya una demanda social. La valoración y percepción del feto como una persona hace que los padres con un problema fetal esperen una atención como la que se haría con un adulto, con un especialista que conozca este tipo de problemas y que los guíe a través de los diferentes pasos necesarios. Este objetivo no siempre es fácil, ya que la medicina fetal requiere en ocasiones de alta tecnología y por otra parte se trata de enfermedades muy poco comunes en algunos casos. Para dar respuesta a esta necesidad existen centros de referencia con unidades o áreas de medicina fetal, que cuentan con la experiencia y la estructura adecuada.

La atención a un problema fetal en una unidad de referencia debería perseguir dos grandes objetivos. En primer lugar, al igual que en cualquier otra especialidad médica, no existen enfermedades si no personas enfermas. Por tanto, es esencial individualizar cada problema fetal para establecer de forma precisa el pronóstico y tratamiento más adecuados. Para ello es necesario combinar la experiencia con el conocimiento de la investigación más novedosa, para aprovechar al máximo la capacidad tecnológica médica actual, y también disponer de profesionales superespecializados en los diferentes sistemas fetales (neurológico o cardíaco por ejemplo). En segundo lugar, es fundamental garantizar la atención integral y apoyo a los progenitores a través de un personal sanitario formado a tal efecto. El trato personal y la información adecuadas son una parte fundamental para los progenitores con un problema fetal, en ocasiones la más importante. Conseguir este objetivo no es fácil y garantizar su máxima calidad es parte indisoluble de la propia medicina fetal.

En los próximos años la demanda de medicina y terapia fetal de calidad no dejará de incrementarse, debido en gran parte al crecimiento de los tres factores que en su momento la hicieron surgir: (1) El aumento de la capacidad diagnóstica y terapéutica, (2) la percepción del feto como persona, ayudada por técnicas de imagen cada vez más precisas, y (3) el incremento del nivel de conocimiento y exigencia de calidad por parte del usuario de la sanidad, gracias a la información global y el aumento del nivel cultural medio. El desarrollo de las técnicas de imagen y de la medicina molecular permitirá diagnósticos y seguramente tratamientos que en este momento ni siquiera imaginamos. Hoy por hoy nos encontramos en un punto seguramente todavía intermedio desde que empezó esta subespecialidad, pero que ya nos permite ofrecer a muchos progenitores información y asesoramiento muy precisos sobre problemas fetales, y en algunos casos ofrecer una esperanza a problemas graves mediante tratamientos fetales, que en los últimos 20 años han permitido salvar la vida de miles de fetos, que consiguieron nacer y que ahora son niños.

 

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